La Trinidad imposible, también llamada Trilema Monetario ó Triángulo de la imposibilidad, es un trilema que afirma la imposibilidad de cumplir de manera simultánea, por parte de la economía de un país, los siguientes tres objetivos:
- Tipo de cambio fijo. Mantener determinada paridad de la moneda local con respecto a una divisa extranjera.
- Libre movimiento de capitales. Permitir la libre entrada y salida de capital sin restricción alguna.
- Política monetaria autónoma. Decisiones sobre modificación
de la tasa de interés y emisión monetaria a cargo del Banco Central propio.
Deriva del modelo Mundell-Fleming, siendo este una extensión del modelo IS-LM. Mientras el modelo IS-LM trata de mostrar el funcionamiento del mercado de dinero y el mercado de bienes de una economía cerrada, el modelo Mundell-Fleming intenta describirlos en una economía abierta.
Esta trinidad se representa mediante un triángulo donde, en sus vértices, se encuentra cada uno de los objetivos mencionados anteriormente. De esta manera, un país sólo puede posicionarse en una arista, lo que implica que solo puede tocar dos vértices (alcanzar dos objetivos), resignando el de enfrente (el tercer objetivo).
Así un país que se encuentra en el lado A, deseando mantener un tipo de cambio fijo y libertad de movimientos de capitales, deberá optar por resignar la autonomía de sus políticas monetaria. Tal es el caso de los países de la Eurozona, donde se goza de estabilidad cambiaria, a la vez que se pueden movilizar capitales libremente, pero pierden su autonomía sobre la política monetaria, ya que se encuentran subordinadas a lo que disponga el Banco Central Europeo, restringiendo a los Bancos Centrales de cada país a cumplir roles de supervisión. Otro caso similar es Ecuador que, al tener una economía completamente dolarizada, su Banco Central tampoco puede decidir sobre la política monetaria de su país, dependiendo únicamente de lo que disponga la Reserva Federal de Estados Unidos.
En cuanto al lado B, se decide por un movimiento libre de capitales y al mismo tiempo, mantener una política monetaria autónoma, renunciando a conservar el tipo de cambio fijo, dejando que el mismo fluctúe libremente. Un ejemplo de esto es Estados Unidos, siendo la Reserva Federal quién determina la tasa de interés, los capitales se mueven libremente dentro de su economía, pero el tipo de cambio fluctúa libremente sin atarse a ninguna otra moneda. Ejemplo de esto también es Chile, donde su política monetaria es controlada libremente por su Banco Central, con el objetivo de cumplir con las metas inflacionarias que se han propuesto.
Por último, el país del lado C, toma la decisión de sostener un tipo de cambio fijo y, a su vez, conservar la autonomía de la política monetaria, restringiendo así el movimiento de capitales. Podría mencionarse a China a modo de ejemplo. Allí su moneda se fija de acuerdo a estabilizar su paridad con respecto al Dólar estadounidense, además el Banco Popular de China tiene la decisión sobre la tasa de interés a fin de sostener esta estabilidad, mientras mantiene restricciones a la circulación de capitales, especialmente a la salida del país de ellos. Otro caso, mucho más extremo, es el de Venezuela que tiene estrictos controles sobre la compra de dólares, con la idea de mantener fijo su tipo de cambio, a la vez que su Banco Central mantiene las decisiones sobre política monetaria.